El valor de las rutinas

3 preguntas clave sobre las rutinas

1. ¿Por qué son importantes?

Lxs niñxs no tienen noción del tiempo como lxs adultxs de manera que su pensar, sentir y hacer es desde el ser y estar aquí y ahora. A través de las experiencias, las sensaciones, las emociones, los recuerdos…van construyendo el pasado, el presente y el futuro.


Y en el presente, las rutinas son el marco que los ayuda a orientarse. Lxs adultxs creamos una estructura que posibilita a lxs niñxs, a medida que la van interiorizando, a desarrollar su capacidad de predicción y anticipación, sintiéndose cada vez más segurxs.


Como seres sociables compartimos espacios y tiempos con otras personas. Nos descubrimos a la vez que descubrimos a los demás experimentando la libertad y los límites en un ambiente de convivencia. Por ello, vemos las rutinas como actividades que aprendemos en compañía; refuerzan los vínculos y nuestro sentimiento de pertenencia al grupo y nos ayudan a entender el funcionar de entornos sociables como la familia, la escuela, el teatro, los restaurantes…

2. ¿De dónde parten?

Toda rutina tiene sentido si tenemos en cuenta qué hay detrás. Entendemos que las rutinas pueden ayudar al crecimiento y desarrollo integral de lxs niñxs si contemplan sus necesidades a diferentes niveles: físico, emocional, cognitivo y social.


Lxs niñxs aprenden a cuidar de ellxs mismxs a través de su cuerpo con la alimentación, el dormir, la higiene, el movimiento… La percepción de nosotrxs mismxs empieza con la exploración del cuerpo con todos los sentidos que nos brindan experiencias que nos posibilitan la autoconsciencia, la construcción de “quien soy”.

El amor es también una necesidad básica a cubrir para sobrevivir y vivir. Compartiendo momentos juntos como leer un cuento, jugar a cazar monstruos, cocinar una pizza…es cuando tejemos las relaciones afectivas llenas de miradas, caricias, abrazos, etc. Sólo entonces, lxs niñxs se abren a conocer a los otros, el entorno, el mundo. Como dice Humberto Maturana: “los seres humanos necesitamos el amor para que exista la sociabilización, porque sin ésta no hay humanidad”.

3. ¿Cómo las planteamos?

A menudo resulta un juego de malabares el compaginar los ritmos y las necesidades tan diferentes de adultxs y niñxs. Aún así, podemos encontrar la manera y hacer de las rutinas acciones relajadas, significativas y autónomas a la larga. Recordemos que es un proceso de aprendizaje para lxs niñxs de manera que les ayudará nuestra presencia para sentir nuestro apoyo; nuestra perseverancia en mantener y cuidar día tras día lo que estamos construyendo juntos y nuestra paciencia con su propio ritmo y nuestra flexibilidad acompañando sus posibilidades y limitaciones.


Si queremos que sean autónomos, hace falta que confiemos en su potencial y les dejemos margen para probar, experimentar y aprender. Lxs niñxs van creciendo y van adquiriendo hábitos pero hay momentos en que se pueden sentir inseguros por la llegada de un hermanx, cansadxs de pasar una mala noche…y nos piden ayuda aunque son capaces de hacerlo por ellxs mismxs. ¿Qué nos están pidiendo realmente?

Vayamos más allá de las palabras, adentrémonos en el sentir…y podremos ver a lxs niñxs y encontrarnos con ellxs. La observación, la escucha y la flexibilidad nos ayudaran a abrirnos a las singularidades de cada unx y por lo tanto, acercarnos y acompañarlxs de manera respetuosa como facilitadores de su crecimiento.

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Mònica Benguerel Moruno
mujeresymaestras@gmail.com
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