Las agallas, bolitas de creatividad

Propuestas para hacer con las agallas de los robles con lxs niñxs

Una de las sorpresas de la naturaleza que podemos descubrir paseando por los bosques mediterráneos, son las agallas. Estas estructuras, que pueden tener diferentes formas, las crea el mismo árbol para defenderse de determinados insectos, hongos o bacterias de manera que quedan aislados y protegidos del exterior encontrando un refugio para crecer.


Aquí hablaremos de las agallas de Quercus conocidas como manzanas de roble ya que parecen frutos. Aunque su forma peculiar ha inspirado interpretaciones y asociaciones que han dado pie a la expresión "tener agallas". El ser valiente y, por lo tanto, ser hombre desde una mirada primitiva de la masculinidad, se relaciona con mostrar las agallas, los testículos.


Las avispas, cinípidos, son minúsculas con unos 5 mm de longitud y ponen los huevos en los brotes tiernos o en la corteza de modo que este árbol reacciona construyendo casitas esféricas flotantes que sirven de alimento a las larvas. En una misma agalla puede haber más de una de manera que, cuando acaban su proceso de metamorfosi, salen haciendo un agujero. Si no tienen agujero puede ser porque el insecto todavía sigue en su interior o porque no haya podido fructificar.


Estas bolitas agujereadas son ideales para ejercitar la psicomotricidad fina ensartando y dejando ir la creatividad de lxs niñxs haciendo colgares, pulseras, etc. Podemos aprovechar sus tonalidades marrones o pintarlas con pinturas de colores con trazos libres así como dibujar elementos de la naturaleza o escribir letras creando palabras como su nombre. También, su forma esférica nos posibilita jugar a canicas, crear construcciones y enriquecer el mundo de la fantasía de lxs niñxs convirtiéndose en casitas de hadas que inspiren su juego, la invención de cuentos, etc.


Justo en octubre se desprenden del árbol, al estar secas, por lo cual podemos recolectarlas fácilmente del suelo con lxs niñxs así como cogerlas directamente de las ramas. Si es la primera vez que l@s niñ@s las ven, la curiosidad se despierta para descubrir qué son, cómo son, cómo se han formado...Las preguntas que nos plantean o que formulamos nosotros abren las puertas a grandes hallazgos y conexiones.


Habiendo iniciado nuestra investigación con la observación pasamos ahora a la acción para averiguar que hay en su interior de modo que cogeremos una piedra plana para golpear las agallas. Será entonces cuando veremos la pulpa de color mostaza y textura suave que al cogerla con los dedos, se desmenuza. Hay que tienen la pulpa entera y otras que tienen cavidades (allí donde ha estado la larva).


Estos tesoros de la naturaleza son una buena herramienta para viajar en el tiempo y mirar nuestros ancestros a través de historias. Desde la antigüedad, las agallas han estado apreciadas por su alto contenido en ácido tánico. Esto es porque el roble llega a producir más taninos y concentra las sustancias del árbol en estas formaciones para protegerse. Estas se han utilizado durante milenios para teñir la ropa, elaborar tinta negra y para otros usos medicinales ¡Posibles experimentos para los que tengan curiosidad!

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Mònica Benguerel Moruno
mujeresymaestras@gmail.com
Barcelona, Cataluña
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